En marzo de 2024 tuvo lugar la primera aventura de Yoga para Viajeras. En él, 14 mujeres nos dirigimos al desierto de Marruecos.
Durante el trayecto, compartimos vivencias, risas, tormentas de arena en el desierto,
reflexiones y creamos una sensación de fraternidad hermosa.
Fue una experiencia mágica.
De conexión con el grupo y con una misma, de descubrir una cultura y de enfocar un
viaje de una manera diferente.
Marruecos es un destino ideal para desconectar de las prisas y de la rutina. El
contraste cultural que te rodea te hace apreciar otros valores, perspectivas y
prioridades. El desierto te transporta a otra dimensión donde el tiempo, la luz y los
colores parecen moverse en otra frecuencia, manteniéndote en un estado de calma
gozosa.
Combinar la visita a lugares nuevos y la realización de actividades diferentes con la
práctica de yoga y de meditación hicieron que cada día estuviera lleno de vivencias que
hicieron que la desconexión de la rutina se sintiera más profunda.

Sobre el Trayecto
Durante el viaje, atravesamos una parte de las montañas del medio Atlas, pasando por lugares como el segundo mayor palmeral del país, en la vega del río Ziz, donde paramos a comprar unos turbantes, muy útiles en el desierto, y a disfrutar de unas panorámicas fabulosas.
Una vez en el campamento, los días comenzaban con una práctica de yoga entre las dunas.
Desde allí hicimos varias visitas, rodeando el macizo de Erg Chebbi y parando en puntos de interés como los campamentos nómadas, las minas de Mfiss y el pueblo de Khamilia, una comunidad que se asentó en Marruecos clamando por su libertad. La mayoría de los habitantes de Khamlia son descendientes de la comunidad Gnawa, que tiene raíces en la región del Sahel, en el África subsahariana.
También fuimos a las dunas subidas en dromedario, desde donde pudimos disfrutar de unas vistas del atardecer en el desierto inigualables.
Visitamos el mercado de Rissani, muy importante en el siglo XIX por ser un lugar de paso de las caravanas comerciales. Algunas se animaron a montar en quads por las dunas, una descarga de adrenalina que trajo muchas risas y anécdotas al grupo.
Ya de regreso, visitamos Fez, donde paseamos por el zoco, curioseando por sus callejuelas. Allí visitamos lugares como la primera universidad del mundo o el lugar donde se trabaja la piel y se tiñe.
Conclusiones de esta primera experiencia
- La práctica de yoga nos ayudó a sintonizar con nuestro cuerpo y con su equilibrio,
además de estirarlo ayudando a que se relajara tras los ajetreos del viaje. - La meditación nos permitió aquietar la mente y conectar con nuestra calma interna, lo
que sirvió para disfrutar de una forma más plena del viaje. - En este entorno único, el desierto se convirtió en nuestro maestro, enseñándonos a
conectar con la presencia, la calma y la gratitud.











Gracias por el resumen tan maravilloso del viaje he vuelto a sentir sensaciones con el relato y al cerrar los ojos ha sido como seguir allí, Gracias